La leyenda urbana de la chica de la curva

La leyenda urbana de la chica de la curva

Esta historia tiene muchas variantes, aunque básicamente consiste en lo siguiente: “una autoestopista avisa al conductor del vehículo que acaba de recogerla, de que conduzca con más cuidado en cierto tramo, porque en esa curva murió ella, y justo después desaparece“. Por supuesto, esto va aderezado con detalles para hacer más pintoresco el cuento: era de noche, había tormenta o niebla, luna llena, la chica iba vestida de novia o de luto, estaba llorando…

Este escalofriante relato, no es más que una leyenda urbana que suele ser contada, como es habitual, como un testimonio de algún conocido lejano: esto le pasó a un amigo de mi primo, un compañero de trabajo de mi vecino le contó, o cualquier combinación aún más incierta y difícil de comprobar.

El bulo, también conocido como el autoestopista fantasma, viene aterrorizando a los más crédulos en todo el mundo, desde hace varios siglos, cuando el vehículo era por entonces un caballo o una carreta. Pero su salto a la fama ocurrió en 1981 con la publicación del libro “El autoestopista fantasma” (The Vanishing Hitchhiker), del popular divulgador de leyendas urbanas Jan Harold Brunvand. Este libro atrajo la atención hacia el tema y curiosamente se multiplicaron los supuestos casos de apariciones de esta chica.

Además existe una versión más creativa, que contada con el necesario tono de misterio, puede poner los pelos de punta. En esta versión, la chica pide algo prestado al conductor, por ejemplo una chaqueta, con la promesa de que se la devolverá si va a recogerla al día siguiente a su casa. Cuando el conductor va a la dirección que le ha dado la chica, su familia le informa, algo desconcertada, de que ella murió hace muchos años en un accidente de coche, y que si no lo cree, puede visitarla al cementerio. Cuando llega a su tumba, ¿adivinas lo que hay allí? Pues sí, la chaqueta.

¿Conoces a alguien que diga que le ha pasado? Cuéntanos…