El episodio deportivo más vergonzoso de España

Los Juegos Paralímpicos son una competición olímpica oficial para aquellos atletas que padecen cierto tipo de discapacidad, ya sea física, mental y/o sensorial. En ellas compiten personas en las categorías de silla de ruedas, parálisis cerebral, deficiencia visual, deficiencia motora, deficiencia intelectual y síndrome de down. Y se celebran en el mismo año y país que los Juegos Olímpicos.

En 2000, el equipo paralímpico español de baloncesto DI (deficiencia intelectual) ganó la medalla de oro en las paralimpiadas de Sydney. Y todo habría quedado así, si no fuese porque uno de los jugadores era realmente un periodista infiltrado de la revista Capital, que pretendía desenmarcarar un fraude. Se trataba de Carlos Ribagorda, que denunció que la mayoría de los jugadores de dicha selección de baloncesto no eran disminuídos intelectuales y que no habían pasado ninguna prueba para confirmarlo. Él mismo había podido infiltrarse sin que nadie cuestionase nada. De esta manera el equipo español de Baloncesto DI pudo hacerse con la victoria sin mucho esfuerzo.

Ante estas acusaciónes, el Comité Paralímpico Español hizo una investigación que acabó con la confirmación de 14 casos de fraude y la consecuente, devolución inmediata de las medallas conseguidas de forma ilegítima, y la dimisión de Fernando Martín Vicente como presidente de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales.